Todo comenzó en la feria


La mujer que atraía como un imán y el hombre que iba con el corazón en la mano se conocieron una cálida noche de septiembre en la Feria de Albacete, después del espectáculo pirotécnico de la inauguración. Él la invitó a un viaje en la noria multicolor y ella le besó después de la primera vuelta. Durante los tres primeros días todo fue bien. A ella le fascinaban los latidos apresurados del corazón que él sostenía en su mano derecha, y él se sentía orgulloso de las miradas masculinas (y algunas femeninas) que perseguían a su acompañante. 

El día que se acercaron al teatro de títeres él empezó a sospechar que su amor estaba siendo manipulado al ver cómo ella guiñaba un ojo al vendedor. Ella, por su parte, se sintió defraudada porque él no dejó a un lado su corazón para bailar un pasodoble.

El penúltimo día él se empeñó en ir a la feria taurina y ella se reservó para el espectáculo de comedia de las ocho de la tarde. Cuando se reencontraron, hicieron un pacto: él se desharía de la víscera que sostenía en la mano y ella se vestiría con un mono aislante magnético. 

El último día de la feria intentaron ser felices juntos, pero él no recordaba haber amado antes a esa mujer y ella se encontró demasiado atraída por sí misma para prestarle atención. 

Decidieron volver a darse otra oportunidad. Quizás, al año siguiente.